Testigos de un pasado, fríos, altivos, amenazantes, indestructibles algunos a pesar del decreto del 26 de mayo de 1813 por el cual se debían "demoler todos los signos de vasallaje", ahí siguen en donde más se les ve, en plazas, en caminos de entrada a pueblos, donde más vergüenza y escarmiento podían producir al delincuente pillado por pequeños robos, trampas, aguar vino,.... cuatro horas, seis horas, quince horas atado al rollo o picota de las manos y el cuello para que diera la cara y se le reconociera. !!Es fulanito, mira que!!. Que suplicio, es normal que algunos delincuentes prefirieran la cárcel. Las penas las imponía un jurado del pueblo. ¿Os podéis imaginar quienes serian? Tenían jurisdicción otorgada por Sepúlveda en estos pueblos por lo de los Fueros.
La picota (la redonda), el rollo de sillares piedra cuadrada, no se ponen de acuerdo en la diferencia, antes eran un simple palo o madero clavado al suelo, la imagen de la picota pertenece a Grajera, el rollo está en Barbolla. Existe otro en pie en Navares de las Cuevas.