Excursión de la Asociación Amigos del Convento de la Hoz

Momentos,solo son pequeños momentos,donde compartes un día de excursión,una charla,la naturaleza,una comida campestre,donde tres generaciones en esta ocasión conviven un día mas de esta vida algo diferente a lo cotidiano,se recogen los pesares de los mayores,las sonrisas de los mas pequeños que nos aportan algo de juventud y alegría para continuar con ánimos un siguiente día algo menos cotidiano con ese recuerdo.

Aquella mañana de verano,estaba yo intentando encontrar unas ruinas,algo escondidas pues tardé en encontrarlas,y después de dar con ellas y fotografiarlas,no tenia nombre para esas ruinas,en el pueblo  no encontré a nadie para preguntar por lo que saliendo ya para casa y en una ladera vi a este señor cuidando su huerto a pleno sol,no solo pregunté con que nombre se llamaban esas ruinas,creo que fue una escusa mía para charlar,poco charlé casi solo escuché, sus momentos,su vida,la guerra civil,la nuestra, la vivió en su juventud cuidando vacas,fue trashumante me contó y que de camino a Extremadura por la Granja le robaron la comida para toda la semana,me dijo que se alimentó de moras y de lo que pillaba por el campo,pasados duros para estas generaciones que nos dejaron preparado el camino con muchos esfuerzos,no lo echemos por tierra.
         
Mas momentos,en esta ocasión momentos nocturnos alrededor de la hoguera de la noche de San Juan,con amigos y no amigos,pero tampoco enemigos, las tradiciones se intentan recuperar en una noche tan especial,saltos sobre la hoguera,unas sardinas asadas,unos vinos,una copas,unos chascarrillos y un buen recuerdo hasta el próximo año,cumplimos con el rito,aún no sabiendo el porqué pero algo de dentro nos dice que nos reunamos,que hagamos una hoguera y que saltemos sobre sus llamas.




Momentos mágicos los de ese día de invierno,estaba en el pueblo cercano a Sacramenia,Valtiendas "para que me entiendas"de matanza, junto con una cuadrilla de amigos,llegó el momento de la partida de cartas,cosa que yo al no trabajar ese género decidí  acercarme a San Miguel,apenas salí de Valtiendas,una niebla cerrada parece que me fastidiaría el atardecer que pretendía ver desde ese altozano donde se encuentra dicha ermita,pero no desanimándome continué subiendo por ese camino,la niebla quedó a mis pies llenando los valles del contorno como un mar de  vaporoso aliento,¡¡que imagen!!parecía el mundo desaparecer bajo mis pies,algo me decía que no me dejara llevar y tirarme sobre ese mullido cojín y sentirme abrazado flotando sobre tan delicado y tenue elemento,el sol único testigo,que poquito a poco se ocultaba con un  color  de rojo avergonzado,y digo yo, que seria de verme,pues disfruté,me emocioné, de ese momento tan mágico como un niño,que  difícil es trasmitir esas sensaciones,en un centenar de fotos intente recoger ese atardecer,solo una me lo recuerda,la que gravé en mi alma,esa nunca se borrará.


Este es el señor José,le conocí hace años,una buena mañana de Domingo perdido por los pueblos de mi comarca llegé a su pueblo Tenzuela,la bella iglesia románica que es la que iba buscando,no tardé mucho en buscar a alguien que me enseñara su interior,el señor José no solo me enseñó el interior de la iglesia,las fuentes,el potro de herrar y la fragua donde está él en esta imagen,pasé parte de la mañana en su amena compañía,para despedirme llegado el mediodía estrechándole su mano y agradeciéndole su  amabilidad,
Pasado unos meses,estaba yo en Turegano visitando el magnifico retablo románico recientemente restaurado
y me encontré con el señor José,tomamos unas cañas en un bar juntos y nos volvimos a despedir después de una charleta,
Otro buen día de Domingo,ya en Verano pasando por el pueblo de Tenzuela de paso hacia la Cuesta,sentado en una piedra bajo una encina y en cruce de carreteras me pareció que era el señor José,di la vuelta y aparqué la moto allí mismo,al quitarme el casco me reconoció,de nuevo nos saludamos,me senté en otra piedra junto a el y allí pasé de nuevo la mañana,me contó parte de su vida,la soledad en los pueblos nos traiciona,una pregunta le hice¿cuando se fue del pueblo a Madrid?me contestó<ya hace treinta o cuarenta años<(no recuerdo ya cuantos me dijo)pero si te digo,mi corazón lo deje en el pueblo.
Me emocionaron sus palabras,me emocionaron sus vivencias,me emocionó, que de nuevo volvió a su pueblo  a recoger su corazón,me emocionó ese momento,en ese cruce de carreteras,sentado en una piedra,,a la sombra de una encina, sin prisas, donde solo importa el tiempo pasado y como lo pasamos,el presente es este y el futuro ya veremos.Un recuerdo señor José nos volveremos a ver.

Cierto día,recibí un correo por este endiablado santo internes,<te esperamos en Segovia que queremos conocerte y que nos conozcas>una cita a ciegas, pos vale, yo me dije,y me puse las mejores galas y allí me presente con las incertidumbres de mi persona aquejan por ser tal como soy,atrevido para que no se note mi cobardía,y que no se diga lo contrario.
A partir de ese día,y ya son unos años,he recorrido muchos lugares junto a ellos y he pasado momentos, y momentazos,en alguna ocasión me hicieron llorar,de buena gente que es para ellos y para sus amigos,creo que me quieren y yo les quiero a ellos y sobre todo les admiro,es una declaración en toda regla,
Un abrazo para todos y espero pasar mas momentos junto a vosotros,