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Historias, leyendas y paseos por lugares de la provincia de Segovia.




En mis recorridos por los pueblos de la provincia de Segovia, de siempre, me llamaron la atención algunas de las fachadas realizadas con la técnica del esgrafiado, tuve la oportunidad de echar una pequeña mano a Miguel Hernández Arranz, que estaba realizando su tesis de investigación sobre los esgrafiados en el entorno del Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, él, muy amable, nos deja un enlace para disfrutar de un tema que apasiona después de conocerlo, enhorabuena por ello Miguel.


Unos momentos para reflexionar, en ocasiones es difícil extraer todos los pensamientos que se encuentran en mi cabeza y ponerlos en este espacio tan vacío, tan blanco e inmaculado, llenarlo de caracteres y que sean entendibles para quien lo lea es un reto, pero ahora me gustaría soltarme, expresar mis pesares que no me dejan ser como soy, apenas soy como me dejan y eso es duro decirlo y más padecerlo, pensándolo detenidamente es un absurdo. ¿Por qué digo esto? Solo tengo preguntas enfrentadas. ¿Hasta donde llega mi libertad? ¿Por qué otros deciden por mi? ¿Por qué someterme a sus caprichos de ambición? ¿Qué oportunidades nos dejan? ¿Son tan miserables? ¿Somos, la raza humana, aun tan primitivos? ¿Por qué ellos llegaron al poder? ¿Por qué ellos los líderes? ¿Acaso tienen en su poder el santo grial? ¿Por qué nosotros los sometidos? ¿Por qué se rodearon de mercenarios? Todos quieren ser mercenarios del poder, del sistema, y cuantos más mercenarios más poder les damos, como morder la mano que les da el pan de cada día, ¡pero! ¿podrían mantenerse esos zánganos sin los obreros y mercenarios de esta gran colmena? y ¿nosotros podríamos? Las normas ¿quien las dicta? ¿El devenir del pueblo o los líderes al regularlas adaptándolas al tiempo en que vivimos y lo que impera la sociedad? Es todo un conflicto en mi cabeza, mirando un poco la naturaleza, la sociedad más primitiva o tal vez más adaptada, es el sistema colmena o termitero pero tienen depredadores, nosotros la plaga humana ¿tenemos depredadores? ¿Somos depredadores de nosotros mismos? ¿Como mantener la especie sin depredadores? Ese proceso de selección natural si no existe ¿debería el humano implantar alguno? ¿O tal vez ya está en sus comienzos? La percepción mía, de estos últimos tiempos que vivimos, es que ya la estamos sufriendo, los lideres ya sean chaquetas negras o grandes empresarios trasmiten todo el egoísmo posible acaparando grandes imperios, reduciendo a los más humildes a simples esclavos, que incluso con la tecnología actual sobramos multitud, la producción de materias primas es mayor e incluso sobran excedentes, pero ¿por qué no compartirla? Pero claro eso crearía un exceso de superpoblación, nos acercaría aun más a la destrucción, entonces, y resumiendo un poco mi cacao mental, una pregunta final, para el ser humano, los movimientos sociales de estos tiempos ¿son implicados o regulados por la gran diosa naturaleza o son artificios de los grandes líderes?

Efímeras esencias de la tierra, que cada otoño surgen de la nada, delicados colores nunca conseguidos ni por las mejores paletas de los pintores más afamados, formas y más formas minimalistas esculpidas por el mejor escultor, que es la naturaleza. Manjares para satisfacer los paladares más exquisitos antídotos para curarte de tus peores enfermedades, venenos guardados entre sus esporas para librarte de tus mejores enemigos ¡Cuantos secretos nos ocultaran!
Humildes, apenas se ven, pero con mirar a ras de suelo abrimos nuestros sentidos a otro mundo desconocido, ¡y lo que dejamos de ver! Nuestra corta vista nos oculta bajo este, otro mundo, uno más pequeño, microscópico, y existe aun otro más que es donde se esconde nuestro alma, por otro lado al mirar de noche a las estrellas apenas vemos un pequeño reflejo de luz, aun sabiendo que son inmensas, las vemos tan pequeñas y es que hasta ahora solo nos seguimos mirando la entrepierna.























Este es mi jardín de otoño, se encuentra bajo los gigantes vestidos de verde eterno, a ras de suelo, es tan  humilde como su grandeza, te sobrecoge cuando paseas por él, y a veces quisiera ser hormiguita para sentir ese otro universo que está bajo nuestros pies, que despreciamos, tal vez porque siempre nos dijeron que los dioses viven en el cielo, es tan inalcanzable como nuestro interior.

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