Conoce tu comarca

Historias, leyendas y paseos por lugares de la provincia de Segovia.

La Comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña en reunión extraordinaria celebrada el pasado día 26 de diciembre de 2010 decidió, por unanimidad, conceder el título honorífico de Hijo Predilecto de esta Comunidad a Don Fernando Sebastián Álvaro como reconocimiento a su labor de difusión, búsqueda y recopilación de la cultura que atesoran los pueblos que componen esta Comunidad.
En un acto dirigido por Don José María Bravo Gozalo, presidente de esta Comunidad, se alabó el buen hacer de Fernando Sebastián, nacido en Cozuelos de Fuentidueña, que desde su blog "Conoce tu Comarca" ha sabido dar a conocer a todo el mundo los valores de esta tierra. Acto seguido se descubrió la escultura de piedra, realizada por Lucio Zurdo, que representa a Fernando en uno de sus muchos paseos por estas tierras. La escultura ha sido instalada en el camino de las Praderejas justo en la confluencia de los términos municipales de Cozuelos de Fuentidueña y Fuentepiñel.


En estos días cercanos a las fiestas navideñas recibo felicitaciones y buenos deseos, solo, y nada más, que no está mal, no lo niego, pero yo lo que deseo es una GRAN CESTA DE NAVIDAD. A mi nunca me regalaron una, por lo que nunca he podido sentir ese regustillo que tiene que dar ir poco a poco destripándola y sacando de sus entrañas esa paletita, esos licores, ese vinito, ese turroncillo… a mi lo que me gusta es el verdejillo, pero no le hago ascos a nada, los puntos suspensivos tampoco están mal.

Yo, en mi “corta madurez”, me lo he preguntado a menudo: ¿Y a mi por qué no me mandan ninguna? ¿Qué he hecho yo para merecer tamaña ofensa?

Joer, que envidia me dan los que la reciben, en estos días cuando salgo a la calle procuro no fijarme, antes veía a los transportistas descargarlas y me decía: esa descarao que es para mi, pero no, nunca tuve esa suerte, ni siquiera una de esas que se rifan. En fin, apelo a un alma caritativa que haga realidad mi sueño. Aunque sea una de esas que no encuentran destinatario, o que son rechazadas, o de esas que llegan un poco perjudicadas o incompletas, o que sobran, aunque sea del año pasado, a mi me da lo mismo, ¡YO LO QUE QUIERO ES RECIBIR UNA GRAN CESTA DE NAVIDAAAAAAD!



Aprovecho estas líneas para desear a todos los que se pasan por este blog una Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.

Esca


Nota:
Me se pasó, antes de realizar los envíos, por favor, contactar conmigo en el_escayolas@yahoo.es



Un fin de semana, este pasado, muy diferente a los habituales para mi, hice un viaje al pasado, allá por las tierras de Burgos no tan lejanas en la distancia, si en el tiempo.

La tarde del viernes llegamos un grupo de Homo habilis al pueblo de Atapuerca, que fue nuestro cuartel general durante el fin de semana. Lo primero que hice fue subir a ese montículo donde se encuentra la iglesia del pueblo, nuestro alojamiento apenas estaba a un paso, y desde allí me hice idea de donde me encontraba. Una gran laguna era el centro de esa depresión natural formada por la Sierra de la Demanda por el este y la Sierra de Atapuerca por el oeste. Se comprende enseguida el porqué ese lugar dio fruto (casualmente) a tan espectaculares hallazgos de nuestros antepasados. Que mejor lugar para asentarse que junto a esas lagunas, hoy reducidas, por donde todo bicho viviente en su viajar tenía el paso obligado. El agua es lo que tiene, es imprescindible, aun hoy ese paso está frecuentado, forma parte del Camino de Santiago. Muchos, sin saberlo, están caminando por donde lo hicieron sus antepasados, estos detrás de su sustento que eran los animales que los precedían en sus migraciones y en su pirámide trófica.
Pero… y ahora, siglo XXI ¿por qué ese trayecto?, ¿qué nos impulsa a recorrerlo aún?, ¿qué evolución es esta? Se recorre aun y no por el sustento y la perduración del ¿por qué?, ¿memes tal vez? Pues no lo se, pero mis interrogantes acentúan más mi creencia de que no evolucionamos, que solo progresamos y malamente.
Amanece en las lagunas de Atapuerca como otro día cualquiera desde muchos, muchos, siglos atrás, los patos con su parpar entre juegos, los caballos que allí se encuentran pastando desde antes del amanecer, algún animal echo en falta para esos milenios atrás pero el sol es el mismo, templando la sierra de Atapuerca con sus primeros rayos aprovechados por esos antiguos parientes nuestros, y alguno que otro mirando ese amanecer como yo lo estoy haciendo en estos momentos, admirando y agradeciendo ese nuevo día y es que hay cosas que no cambian nunca, bueno excepto una vía de tren, unos antiestéticos molinos eólicos, el ruido allá a lo lejos de la N-1, y ese icono de poder y adoctrinamiento 036 ¿cosas de la evolución? o ¿del progreso?

Esta imagen es del museo de la evolución, eran aproximadamente las ocho de la tarde, fuimos diez los Homo habilis del grupo o clan que entramos al museo sobre las cinco de la tarde aproximadamente, estos somos los que quedamos, y es que en la evolución también fueron muchos los que se quedaron en el camino. Pero, ¡joder!, me confundió el Neandertal, parecía que iba a prosperar pero mira tu por donde el egocentrismo del Habilis triunfó en esa carrera de ser el dueño del planeta. ¡PORCA MISERIA!



Y todo por tropezarse con esta jodida piedra y de esta a esta otra y luego a esta de más allá. Pero todo eso poco a poco, tardaron un millón largo de años con la jodida piedra pero evolucionando. Evolucionando llegaron al gran descubrimiento, el "Euro" y a partir de ahí todos jodidos, todos lo quisimos y matamos por él e inventamos maquinas para matar más deprisa y mejor y quedarnos con todo el pastel este del planeta y todos sus recursos, e hicieron maquinas voladoras y hasta inventaron el trabajo, no para todos claro, ¿como iban a trabajar los que lo inventaron?

Ellos se vistieron con ropas elegantes y suntuosas y adoctrinaron al Homo habilis a su antojo y así seguimos evolucionando, evolucionando, y toda la culpa la tuvo este señor, que simplemente quiso honrar en su muerte a un buen amigo o tal vez a su hijo, con esas ofrendas y alguien se aprovechó de ello a partir de ahí y son muchos aun los que lo están haciendo en pro de la evolución, inventándose mil historias, y evolucionamos más y más pero… ¿hacia adonde? Vuelvo a remitirme a Einstein, dijo que solo existen dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, pero dudaba de la primera, de la segunda estaba tan seguro como yo, que pena de evolución.



Y de esta guisa terminamos ya el lunes donde unos amigos de otro clan nos juntamos en la península de San Frutos viviendo otro atardecer más para estar a bien con nuestra Madre Tierra que no se si nos acogerá en su morada por evolucionistas pero por echar cuatro risas como la de ese día que no quede.



Por ultimo, una imagen de este retablo que vi expuesto en el museo de Santo Domingo de la Calzada intentando explicar una parte de la creación o evolución, aun estamos en ello. Un niño llegó de la escuela a su casa echo un lío:

- ¿Mamá de donde venimos?-

Y su madre le dijo:

- De donde va a ser hijo, nos creó Dios con todo su poder el séptimo día de la creación.- No convencido el chaval se fue a preguntar a su padre:

- Pero hijo, de donde va a ser, eso es producto de la evolución del mono, después de mucho, mucho, tiempo.-

- Mamá, mamá, dice papá que venimos del mono.-

- Si hijo, pero esa es la familia de tu padre.-


Como cada otoño, mi instinto de recolector, no cazador, me hace salir al campo en busca de esos preciados frutos que nos ofrece la naturaleza a cambio de nada, simplemente de respetarla.
Somos privilegiados en esta nuestra comarca segoviana, nuestros montes, bellos como ningunos, los pinares, nos llegan hasta donde nuestra vista se pierde allá en el horizonte, en ellos encontraremos delicias gastronómicas en gran variedad como las amanitas de los cesares, boletus edulis, senderuelas, nícalos, setas de los caballeros, macrolepiota procera, etc, etc. Pero también encontraremos las más ponzoñosas, toxicas e incluso mortales como las amanitas, phalloides y pantherina. Y es que la naturaleza es así de contradictoria, por un lado nos da la vida y por otro nos la quita, tal vez heredemos de ella nuestro comportamiento hacia ella, hay personas respetuosas y educadas con la naturaleza al igual que existen los indeseables, ponzoñosos y tóxicos para ella.


Esta imagen ya la vi hace un año, explicación ninguna, pero os doy una idea ¿donde van a parar las ropas usadas que se donan y no tienen salida?

Hay gente sin escrúpulos, el autor es aun más toxico que ...

Esta imagen pertenece al valle del río San Juan, como podéis ver, el conductor del 4x4 dejó marcado su egocentrismo por un terreno que hace unos años se repobló con encinas y pinos. En la loma, a una encina con sus diez años de lucha por estar allí la pasó por encima con sus ruedas, digo yo que si alguien sobraba allí era ese reto hacia el cielo de la imbecilidad. Creo que fue Einstein quien dijo: Solo hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera.


Esta imagen también pertenece al valle del río San Juan, los escombros actualmente son un problema difícil de resolver, las escombreras se clausuran y cuesta mucho dinero llevarlo al lugar adecuado pero no es escusa para tirarlo en cualquier lugar. Como no ponga medios la administración lo veremos muy a menudo, los pueblos han dejado de ser dueños y señores de su administración local y eso le pasa factura al campo. Y es que las cosas se arreglan de puertas para adentro, no desde una mesa.



Esto es frecuente en el pinar, vaciar los ceniceros, tirar la bolsa de basura en la cuneta cuando se va uno de vuelta a casa, o dejar esos garrafones una vez utilizados, y, sobre todo, una insensatez frecuente, levantar el barrujo en busca de las setas supuestamente allí ocultas, ese manto de acículas es su hábitat, las protege del hielo, del sol, y en él conservan la humedad adecuada. Teniendo paciencia nos deleitaremos con esos frutos que nos ofrece la naturaleza sin nada a cambio, solo un poco de respeto y sobre todo no destrocéis las setas que no recojáis, no privéis a nadie de sus colores, formas y sabores, pues tú no las conocerás como comestibles, pero para otros muchos son un manjar.


LA BOTELLA ASESINA. No hay nada más mortal para esos bichillos terrestres que una botella en la arena, su boca queda a la altura para que los invertebrados hagan de ella un lugar para ocultarse, es su muerte, no podrán salir nunca, sus patitas deslizarán una y otra vez por ese vidrio hasta su agonía. No lo pensamos pero esos bichillos tenían una función en el planeta y un guarro ignorante no permitió que la continuasen. En el equilibrio de la naturaleza casi todos somos necesarios, la función del guarrillo a buen seguro que no era esa.

Estos son nuestros pinares, pasea por ellos,recoge sus frutos, siéntelos, emociónate en un amanecer, pero sobre todo respétalos. ¡Que no se note tu paso por ellos!





Sorprende verlo por primera vez, después lo admiras, te apocas un poco ante todo, pero para mi esa sensación de haber estado oculto tantos siglos y de nuevo en este en el que vivimos se vuelva a mostrar me da mucho que pensar. Este ábside ha tenido durante estos siglos una gran partida contra el tiempo, gobiernos, guerras, expoliaciones aunque tal vez alguna haya ganado, pero contra la ignorancia y el mal llamado progreso perdió, en él quedan las cinceladas de esa ignorancia al mutilar partes de la obra tal y como la concibió su autor y al poner delante el altar ahora retirado. ¿Por qué esa destrucción para crear cosas nuevas? ¿Por qué lo mío vale y lo tuyo no? Deberíamos respetar al autor y a su obra, pero cada siglo que pasa la vanidad del hombre es mucho mayor, aunque no siempre, en este caso de Turégano, el tema era delicado: ¿donde poner el retablo mayor que ocultaba el románico?
A mi parecer hubo respeto por todo, a pesar de siglos, estilos y gustos que los separaban, ahora conviven y esperemos, por muchos siglos. ¿Por qué todo no puede ser así?

Doy las gracias por las aportaciones de Sir y Baruk, pues tan solo viendo las fotos nos aportan una gran interpretación más que lograda por su parte, gracias amigos.







IMPRESIONES DE SYR:

El centro del ábside, el lugar más sagrado, está reservado al santo que da advocación al templo: Santiago. Y más resaltado, aún, que el mismísimo tetramorfos, lo que ya es una pasada. Tanto el apóstol como el mismo Dios de la mandorla carecen de nimbo, pero la majestuosidad de ambos, revelan la importancia y excelencia de los personajes. Que la figura central es Santiago, no cabe la menor duda, pues si nos fijamos en la inscripción del libro abierto puede leerse "Iacobus, Apostol". El hecho que aparezca con el libro abierto representa que es portador de la "Revelación", pues si "toda revelación será para nosotros como palabras de un libro sellado" (Isaías, 29-11), la concreción simbólica de su mensaje estaba consagrada a los apóstoles (libro abierto). Llama la atención que la túnica del Apóstol esté pintada de rojo, por ser este un atributo de realeza divina. También la forma del bastón, que lejos de ser el típico de peregrino, se asemeja más a una virga. Otro detalle que me sorprende es la figura que aparece al lado derecho del capitel izquierdo, próximo al Apóstol, pues tiene cabeza de gallo con lo que podría tratarse de un basilisco, figura ésta infrecuente, casi única, en el románico segoviano y que, con sentido negativo, se contrapone a la figura de la otra cara del mismo capitel. En el capitel de la derecha del Apóstol, Adán y Eva, quizá representando la caída del hombre que debe peregrinar hacia su encuentro con Dios. Si os fijáis en la posición de las manos que sostienen el libro, su postura es antinatural, por lo que deduzco que la posición de los dedos pulgar e índice han sido buscadas intencionadamente para formar una especia de mudra o gesto místico, que intenta captar el contrato solemne desde la intimidad del hombre con el mundo de la divinidad.

Respecto del pantocrátor, los colores son distintos del Apóstol. La túnica es roja, pero el manto es azul, símbolo de la naturaleza humana y misericordia de Dios. Aparece coronado en Majestad y las figuras que lo coronan son aladas y están desprovistas del animal que acompañaba la cabeza del Apóstol. El gesto de su mano, además de estar ostensiblemente bendiciendo, presenta un esbozo del monograma de Cristo, pues presenta al meñique en I, el dedo medio y el índice cruzados en X y el pulgar en C. Debajo del Tetramorfos, me parece observar representados en diferente nivel, a peregrinos. Los de la parte inferior se representan noblemente vestidos, mientras el superior se trata de gente de nivel social más bajo como si quisiera advertir de la evidencia de que el Camino debe ser recorrido por todos, sin distinción de clases. Y en el capitel de la columnilla izquierda, el león (¿de Judá?).

Bueno, pues esto es lo que a vuela pluma me han sugerido estas fotos tan chulas de nuestro amigo Esca.



IMPRESIONES DE BARUK:

Al margen de lo que Syr haya comentado aquí, y tras mirar de nuevo las fotos, pienso que, lo que más me intriga, es ese friso que esta encima de Santiago. Esa cabeza de un león franqueado por los dos rostros humanos… ME INTRIGA QUE NO VEAS!!

Estamos acostumbrados a ver cientos de representaciones como esa pero al revés, quiero decir, con un hombre en el centro y dos leones a cada lado (como Daniel y los leones, por ejemplo). Pero…¿por qué esta vez no es así? Y además tan bien colocaditos encima de la testa del apóstol, que cualquiera diría que esta puesto expresamente para sugerir una especie de tiara o corona, atributo de supremacía y poder.

Si en esa especie de trío que tiene Santiago coronándolo, el elemento que preside es el león, podría mostrar un significado de realeza o de guardián.

-*Eso si quisiéramos hacer caso a una explicación que me dio un doctor en teología, y que según parece, en la lectura simbólica en imágenes del mismo tamaño, siempre la figura central es la más importante-.

Pero… ¿qué puede presidir Jacobus? o… ¿de qué es guardián éste apóstol considerado una de las tres columnas de la Iglesia? Pues creo una de las cosas podría ser que, tras la muerte de Jesús, fue un fiero custodio de sus enseñanzas, Santiago estaba al mando y presidía la comunidad judeo-cristiana en Jerusalén, y por concordancia, él es el custodio del cristianismo en nuestro país.

NO digo que sea eso, pero podría ir por ahí, ¿o no?

En cuanto a la pintura, creo que la coloración de la piedra esta tratada con bastante cuidado y con una gama muy variada de colores, lo que sugiere un taller con experiencia en este tipo de labores. Lo malo es que se ha perdido mucha policromía y tampoco se puede ver bien. Es de elogiar la cenefa, los trazos están muy mimados y han combinado muy bien las tonalidades.

Supongo que en cuanto a la simbología del color seguían sus propias pautas o las acostumbradas en esta zona. Pues al igual que otros Maiestas románicos (como el San Justo y Pastor de Segovia y el de San Isidoro de León) también tiene el manto rojo y su vestido interior azul. No distingo bien si el vestido del Maiestas es azul o verde, en todo caso azul indica su relación con la divinidad, el cielo, en cuanto que el verde es la tierra, alude a su naturaleza humana. El rojo del manto puede referenciar su plenitud, sacrificio, amor, etc.

Curiosamente, lo habitual en iconografía bizantina es colorear las vestiduras del Cristo al contrario que aquí, rojo el vestido interior, y verde o azul, la túnica.

También Santiago viste del mismo color, así que o no tenían mucha imaginación o quieren dar a entender algo que se me escapa. De todas formas, es muy diferente ver a Santiago vestido así que con el hábito de peregrino típico con el que solemos verlo.

En cuanto a la aplicación pictórica, supongo que deben haber diversas formas, pero me imagino como lo haría yo, así que imagino que mezclarían los pigmentos con algún aglutinante como cola de animal por ejemplo, y una vez compuesta la mezcla homogénea, aplicaría con cuidado y paciencia el llenado de color.

Psssssss... mirad lo que he encontrado en los apuntes que me paso el teólogo que os contaba, el Himno O Dei Verbum:

¡OH! VERDADERAMENTE DIGNO
Y MAS SANTO APÓSTOL,
QUE REFULGES COMO
ÁUREA CABEZA DE ESPAÑA,
NUESTRO PROTECTOR
Y PATRONO NACIONAL,
EVITANDO LA PESTE,
SÉ DEL CIELO SALVACIÓN,
ALEJA TODA ENFERMEDAD,
CALAMIDAD Y CRIMEN.

Según esto Santo Toribio de Liébana fue el propulsor de que leyenda Xacobea arraigara con fuerza en España. Y Santiago en aquellos siglos era aquí en Hispania casi más popular que el mismo Cristo, jó!

Aquella mañana, al llegar a la cuadra a atender a su ganado, su burro estaba de cuerpo presente. Esto es un decir, los burros dicen que no tienen alma, no se si por burros o por que no comulgan, el caso es que el burro estaba muerto y por estos lares, muerto el burro la cebada al rabo. Con la ayuda de unos vecinos lo llevaron al muladar, no sin esfuerzo, para que los buitres hicieran lo propio con el ,osease darse un festín, por que aunque viejo estaba gordito el jodio. Pero este señor tuvo la brillante idea de aprovecharse del difunto para intentar coger un buitre, sabe dios con que intenciones, abrió el burro por el vientre, saco todos sus metros y metros de tripas y demás órganos y pequeño él, se metió en esa cavidad maloliente y así, oculto, esperó a que los buitres llegaran a comerse el cadáver de su compañero de fatigas. Pasó más de una hora hasta que vio aproximarse a los comensales. En el mundo de los buitres hay jerarquías a la hora de empezar a comer y el primero que se aproximó fue un macho de muy buena talla y el tío Rosco, que así se llamaba el buen señor, le echó mano, sujetándolo tan fuerte como podía por las patas. El buitre, asustado y viéndose atrapado, empezó a aletear buscando cielo y libertad y el tío Rosco no soltaba ni pa tras y menos a esa cierta altura que le elevó semejante bicho. En estas pasaron las horas hasta hacerse la noche, cada cual con su desesperación, era ya cuestión de honor y de poder a poder, y dicen los de los pueblos cercanos, Sebúlcor, Valdesimonte, Consuegra, Sepúlveda, Urueñas, ... que en el cielo se veían unas siluetas con la luz de la luna y se oían unos lamentos que decían:

“Estrellitas del alba, lucero del amanecer,
el tío Rosco del Villar esta noche la va a joder”.


Gracias a Félix de Frutos por contármelo.

Era muy burro, bastante cabezota, tiraba coces, rebuznaba lo suyo, cagaba moñigas, en fin, casi como una persona.

–Señores pasajeros, abróchense los cinturones que vamos a despegar. –

Un escalofrió le recorrió todo el cuerpo, la emoción le invadió y una lágrima furtiva recorrió esas arrugas de su mejilla, de esa cara ya tan curtida que apenas quedaba sitio para una más. Si, era la primera vez que volaba pero su emoción no era por ese motivo, hace ya años también unas lagrimas recorrieron sus mejillas, pero estas eran tersas y sonrosadas, aquella vez, ya tan lejana en el tiempo pero a la vez tan presente en su recuerdos, sus padres le despedían desde esa parada del coche de línea de su pueblo, de donde partió esa madrugada en busca, no de aventuras de jovenzuelo, sino de un futuro, pues en el pueblo el futuro era incierto. Esa imagen no se le olvidó, sus padres, uno junto al otro donde un brazo de su padre consolaba a su madre y con el otro, agitándolo muy enérgicamente, le decía adiós y se tragaba sus lágrimas de hombre rudo de pueblo como podía. No les volvió a ver, dios santo, primero su madre murió y a los pocos años su padre, ese hombre nacido de la tierra y para ella. Si que llegaron telegramas pero ni a honrarlos pudo regresar.
Fueron años de penurias donde la vida lo arrinconó y se olvidó de que estaba allí. El océano es inmenso y el viaje en barco largo, donde las contradicciones se sopesaban, por un lado, dejar su hogar, por el otro, esas ganas de comerse el mundo y fue el mundo el que casi se lo come a él, pero un golpe de suerte le dio esta oportunidad de volver y, tal vez, quedarse en su pueblo natal para siempre. Fue su sueño durante muchos años y a sus sesenta años el destino ya no daba sorpresas.

– ¡Joder que recuerdos de mi pueblo, pasé en él dieciocho años pero que dieciocho años! –

Intensos como el olor de la hierva por la mañana, como los almendros en floración o el cocido de puchero al mediodía. Excitantes como esa primera vez que vas a segar con las primeras luces del amanecer, como la primera vez que tu padre te monta en la mula, tiernos como las propinas de tu abuela, emocionantes como el primer baile con esa chica en fiestas de camisa blanca. Clara se llamaba la chica, eso nunca se olvida.
Su pueblo, como todos, estaba en mitad del campo, como iba a ser si no, un arroyuelo lleno de cangrejos, ranas, berros y mosquitos lo cruzaba, en las afueras los chopos crecían a su alrededor, el mejor lugar de juegos y fantasías para un chaval en verano. Iban a coger ranas, se quitaban esas zapatillas y a por ellas.

– Pero Juan, ¿no has visto saltar esa gorda?–
– Siii, voy por ella, la tengo, la tengo – Y cuando la sacó del barro – ¡Ah una culebra! –

Y echaron todos a correr descalzos por entre los cardos como alma que lleva el diablo, el miedo es libre.
Pero siempre llevaban algo a casa, cangrejos, ranas, pájaros y, alguna vez que otra, los pantalones rotos y entonces la zapatilla de su madre les calentaba el culo, pero claro, chulillo que es uno,

– ¡no me ha dolido, no me ha dolido! – El palo de la escoba era mas serio.
– Señor, señor, ¿desea algo especial para comer?–
– No, gracias, cualquier cosa señorita. Creo que me he dormido y he perdido la noción del tiempo. ¿Me podría decir cuanto nos queda?–
– Estamos sobrevolando el atlántico desde hace cuatro horas, nos quedan aproximadamente otras cuatro.–
– Gracias.–

A esa comida le faltaban sabores, pero bueno, confortó su estomago que estaba un poco inquieto. Desde su partida del pueblo sus comidas fueron muy diferentes a las de su juventud, ansiaba probar de nuevo esas comidas a su llegada al pueblo. No es que sobrara en aquellos años, pero no faltó un buen potaje, o unas lentejas con ese espinazo del cerdo de la matanza, ¡que días esos de la matanza! Los dos últimos años su padre ya le enseñaba a destazar el cochino y veía como le miraba orgulloso al verle con el cuchillo.

– A veces me pregunto, si no me hubiera marchado ¿como me habría ido en el pueblo? Dejé solos a mis padres y por carta tenía contacto con ellos, pero me ocultaban su dolor por mi marcha.–

¡Cuantos años han pasado intentando volver! Pero el destino nos deslumbra de jóvenes y nos martiriza de mayores y casi sin darse cuenta su vida se le escapaba entre recuerdos y más recuerdos. Pero, ¿que futuro hubiera tenido en el pueblo?, la maquinaria se imponía y dejaba a las gentes sin esos jornales que tapaban los rotos del estomago. Aunque el destino tampoco fue muy complaciente con él en el extranjero, trabajo y más trabajo por un salario, si, hizo las américas, la tierra de las oportunidades, pero sus oportunidades no llegaron y que años más duros los primeros. Su juventud se fue al bajar del barco, si, se arrepintió muchas, muchas veces, añoraba su tierra, sus raíces, su familia, su gente, pero el tiempo pasa y pasa como el viento una y otra vez.

–Señores pasajeros, abróchense los cinturones que vamos a aterrizar. La hora actual en Madrid, España, las ocho treinta de la mañana y la temperatura en el exterior son seis grados sobre cero. Feliz estancia.–

No recordaba ya estos fríos que cortan la cara, aunque de pequeño, con esas nevadas, iba a la escuela con esos pantalones cortos, eran otros tiempos, lo mejor sería coger un taxi hasta el pueblo.
Era un mundo de locos, no sabía ni por donde andaba, viajeros y más viajeros, pasillos y más pasillos. Por fin vio un taxi.

–Si, si, no hay problema mi pueblo estará a unos ciento treinta kilómetros. ¡Dios mío! esto es de locos, coches y más coches, edificios y más edificios, ¡pero si no queda campo!–

Los kilómetros pasan y los edificios van desapareciendo, la sierra central se deja ver con ese manto de nieve en sus cumbres, pero esta no es la sierra que el veía desde su casa.

– Mi casa esta al otro lado, en los campos de cereal, donde la tierra era nuestra vida y la que nos acogía cuando nos la arrebata.–
– Señor este pueblo que usted dice está… –

El corazón le palpitaba rápidamente, por fin reconocía los terrenos, esa colina que veía al fondo era San Nicolás, en lo alto existían las ruinas de una ermita, de niños subían a ellas y se creían caballeros en su castillo. Debajo estaba la fuente del Sapo, de donde arrancaba un arroyo con buenos berros.

– Pare, pare, no entre dentro el pueblo. Quédese por a aquí, quisiera entrar paseando, lentamente. Reencontrarme poco a poco con mi pueblo.
La parada del coche de línea, aun creo ver a mis padres despidiéndome, en esta calle viven el Bonifacio y el Julián ¿que habrá sido de ellos?
La plaza, apenas quedan casas de las de antes, casi todas son nuevas y todo el piso de hormigón, en ese rincón había una olma con poyetes donde nos juntábamos bajo su sombra en verano y a su lado la fuente de los tres caños con su pilón para abrevar al ganado, ¿pero donde la habrán puesto? Como cambian las cosas, claro, yo me llevé la imagen de esos años, recuerdos que no han cambiado durante estos cincuenta años. ¿Y el arroyuelo? Joder, lo habrán entubado, no parece mi pueblo.–

Recorriendo esa calle se llegaba a la iglesia y junto a la iglesia el cementerio era su primera visita. Honrar a sus padres allí enterrados y dejarlos ese ramo de flores en sus tumbas. En las calles nadie, entre los visillos de una ventana creyó ver alguien mirándolo.

– ¡Dios mío! Cuantas casas nuevas y con tanto orden y concierto y no se ve ni un alma, serán casas para el verano pero han destrozado el mejor parque de juegos, las eras; el ganado por San Isidro, los primeros pastos y en verano el fruto del sudor de todo un año amontonado, cada cual en su sitio, legado de sus mayores generación tras generación. Esta calle la recorríamos en un plis plas y hoy se me hace agonizante.
La llave del cementerio, donde siempre, hay cosas que no cambian nunca. Tumbas y más tumbas y poquitas sin cuidar, joder, se murió el tío Fermín y este de al lado, su hijo, Mario, amigo mío de tropelías. ¡Madre mía! El tiempo no perdona. ¿Y estas tumbas tan desastradas?–

Una lágrima adulta seguida de un juvenil llanto afloró de su corazón, sus padres estaban allí, una tumba junto a la otra, como siempre en su vida, uno junto al otro, apoyándose siempre en sus pesares. Como un relámpago, un pensamiento le vino a su mente y cayendo de rodillas ante sus tumbas y rompiendo a llorar como un niño:

– Perdonadme, por Dios. Vuestro mayor pesar fue dejaros solos. Perdonarme, por Dios, esa juventud me traicionó–

En un instante sus recuerdos junto a ellos le pasaron por su mente y los vio sonrientes, como mirándole con esos ojos de ternura, como solo los padres saben reconfortar a sus hijos.
El tiempo pasó junto a sus tumbas como sin querer, no sabría decir cuanto tiempo, tal vez toda una juventud, unas flores dejaron testimonio de su paso y caminando hacia la puerta echó una mirada antes de cerrarla cuidadosamente. Cerró como para no perturbar su descanso y dejando la llave donde siempre, cabizbajo, retornó sobre sus pasos,ya no recordando aquella primavera correteando por esas calles, sino con la pesadez de un invierno, el suyo.

– Señores pasajeros, abróchense los cinturones, vamos a despegar… –





Pasando la mañana del domingo por la ruta de la reconquista.

Esta primavera parece que no quiere asentarse por estas tierras, he pensado esta mañana asomándome por la ventana, tenía idea de ir de ruta en amoto, pero no me gustan mucho las sorpresas así que decido ir bajo cubierta, dirección norte, en busca de las huestes que vienen a reconquistar y repoblar estas tierras la Extremadura Castellana. Lo de Extremadura se dice por que estaban al otro lado o extremo del río Duero, fueron tierras de nadie, las primeras noticias escritas nos dicen que los primeros repobladores cristianos llegaron en el año 937. Por estas tierras de Fuentidueña, Sacramenia ... el encargado de reafirmar estas repoblaciones fue Asur Fernández hacia el año 943.
Paso mis primeros kilómetros por carreteras entre pinares, Fuenterrebollo (1), gentes con recursos y alternativas, atrás en el tiempo quedó un despoblado, Terraña, sobre un pequeño otero y junto a la fuente de Cubo Terraña, en el camino que lleva a Fuente el Olmo, pero esa ya es historia pasada, anterior a esta reconquista o colonización.

Continuo mi camino hacia Navalilla (2), pequeño pueblo, paso de largo, cosa que no hicieron los romanos en su momento donde un pequeño asentamiento delata su paso, muchos pueblos como este tienen su origen en pequeñas villas romanas, en la repoblación los colonos encontrarían estos terrenos tan aptos para su cultivo como sus antecesores los romanos.
Desde Navalilla nos sale una carretera en dirección al Burguillo (3), parece que a este pueblo tampoco ha llegado la repoblación. En su termino se encuentra La Mesilla, antiguo asentamiento de La Edad del Bronce (Cogotas I) en las Hoces del Duratón, diseminados por todas las hoces se encuentran pequeños castros como este, algunos de estos no se abandonarían en tiempos de contiendas contra los moros.

Sigo mi ruta camino de Carrascal del Río (4), en el cruce de caminos que lleva al Valle de Tabladillo me encuentro en lo alto de un pequeño cerrete restos de una pequeña atalaya o castillo, es un punto estratégico, allí confluyen dos vías de penetración hacia el interior de estas tierras. Las vías de tránsito seguían los ríos o valles y en ocasiones alguna vía romana, los páramos serían impracticables por falta de caminos y de su abandono durante siglos.

Siguiendo el río Duratón, aguas abajo, llego a Carrascal del Río, tienen un molino junto al río, ya en desuso, y dos barrancos preciosos para senderismo, el Mirador de las Duernas y Valdehornos, en este pasaremos por el despoblado de Horcajo. En la comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña de un total de unas cuarentas aldeas unas dieciocho son despoblados, estas desparecieron quedando aun sus nombres en la memoria oral de los lugareños, Bernuy (San Miguel), Aldeafalcón, San Bernardo, San Juan, Santa Ana (Sacramenia), Serranilla, Valcabado, Santa Cruz (Fuentidueña), son algunas de ellas.

Seguiré mi camino rió arriba, a pocos kilómetros me encuentro con Cobos de Fuentidueña (5), aun muy despoblado y es que el medio donde se encuentra no da para más, en lo alto del pueblo y rodeada de bodegas, la ermita de San Benito y su fuente como no podía ser menos la Fuente de San Benito, sobre estos terrenos vestigios aun más antiguos y desde allí veremos junto a la ribera del río la iglesia románica de San Julián Mártir. No lejos de allí, dentro de su término y en el otro margen del río, se encuentra Habuba, antiguo asentamiento romano con testimonios de más antiguos asentamientos de épocas anteriores, una cosa común que define estas poblaciones o asentamientos son sus fuentes, lógica aplastante, el agua es vida.

Me dirijo a Bernuy o San Miguel de Bernuy (6), en la entrada a este pueblo, junto al frontón actual restos de los antiguos moradores de estas tierras (¿Vacceos, Arévacos?) lugar de frontera entre estos pueblos íberos. Restos de un puente que uniría las dos riveras, este se encontraba aguas arriba del actual, sobre el promontorio por encima del pueblo actual los restos de un castro y de dos románicas, los San Martines y los San Pedros, también antiguo asentamiento (¿Vacceos, Arévacos?). Desde allí en la otra rivera del río veremos las ruinas de la Virgen del Río cuyos restos se encuentran en una ermita de reciente construcción en la entrada del pueblo por el camino que veníamos. Su iglesia románica muy trasformada posteriormente. San Miguel de Bermuy fue un cruce de caminos y sigue siendo casi paso obligado por esta zona del Duratón.

Continuo aguas abajo hasta los Valles de Fuentidueña (7) donde la torre de su iglesia parece ser una atalaya. Por un camino que sale de frente al pueblo, hacia la derecha, se encuentra el pantano de la Serranilla, lleva el nombre de un antiguo despoblado que allí existía y apenas a quinientos metros del pueblo pasaremos cerca de un yacimiento muy importante de fósiles, pero eso para otro momento, nos queda muy lejos de la reconquista y repoblación de estas tierras.
Continuo por entre valles antiguos, senderos en un principio, luego caminos y ahora carreteras, poco no me equivocaré diciendo que poco habrá variado el trayecto desde tiempos muy, muy lejanos, y río arriba me encuentro a pocos kilómetros con Fuentidueña (8), dios mio que ruina, el hospital de la Magdalena, el templo románico de San Martín, con sus otras parroquias en los arrabales, Santa Cruz con su fuente del mismo nombre, Valcabado, antiguos despoblados, el convento de San Francisco y otras más desaparecidas, dicen que en total eran unas diez parroquias. Sobre los muros de sus casas restos de románico, blasones, sillerías de antiguas construcciones y ese castillo con esas murallas, pero este no era de la reconquista fue posterior. Aun quedan en pie la Capilla del Palacio de los Condes de Montijo, recientemente rehabilitada, la bella iglesia románica de San Miguel y en los arrabales, la iglesia de Santa María del Arrabal y restos y restos de un pasado esplendoroso, más destructor que las guerras es el abandono. El desaparecido templo de San Martín es el emblema de la vergüenza nacional, en nombre de la cultura de dos estados el español y el americano, un 13 de Febrero de 1958 un total de 3300 piezas pertenecientes al ábside llegaban al puerto de Nueva York, a cambio, los americanos devolvían unas pinturas de San Baudelio para el museo del Prado, vaya usted a saber como consiguieron estas también.

Y por ese puente de seis ojos, un poco triste por lo que vi, cruzo el río y por la carretera que nos sale enfrente me dirijo hacia la ermita de San Vicente de Pospozuelo (9), románica, asentada también sobre un despoblado que llevaba su nombre, de aquí a Pecharromán (10), donde su iglesia, también románica, nos relajará del camino allí sentados en ese patio-frontón de pelota.
Salgo de este pueblo dirección Sagrados Muros o lo que es lo mismo, Sacramenia (11). Antes de llegar nos encontraremos con la ermita Cardaba de lo mas antiguo en románico segoviano, ya desde allí a pocos pasos estaremos en Sacramenia y en todo lo alto como coronando Sacramenia los restos de la ermita de San Miguel. Para subir a ella, junto al cementerio a mano derecha, un camino nos llevará a sus proximidades, desde allí veremos a nuestros pies las iglesias de Santa Marina y San Martín, románicas ellas con preciosos frescos y otra con una esplendida pila bautismal en su interior. La repoblación por estos lares llegó muy pronto, la primera la desmantelo Almanzor con una campaña dirigida contra Sacramenia en el año 983, la segunda, ya definitiva, fue en el 1009. Algo muy importante para los colonos eran sus creencias religiosas, duros años de trabajo en tierras sin cultivar desde siglos, roturar estas, hacer hogares, caminos, hacer todo de nuevo de la nada, algo les motivaba su religión de eso tantas ermitas y templos jalonan estos valles, era necesidad estar socorridos y alentados por su dios.


Desde Sacramenia parte un carreterilla preciosa en dirección a Valtiendas, de la cual nos desviaremos por otra que nos sale a mano izquierda y que nos lleva a lo mas anónimo de nuestra provincia el coto de Santa María. Escondido en ese pequeño rincón de nuestra tierra el monasterio de Santa María, por ella también pasaron los americanos y la desidia llevándose el claustro y la sala capitular, lo que queda, privado, visitas los miércoles, pero podéis acercaros por allí y contemplar este sobresaliente monasterio, merece la pena, no os defraudará.
Vuelvo por mis pasos hasta Sacramenia y en un cruce de caminos me dirijo a Covas, actual Cuevas de Provanco (12). El camino me aleja del valle y me remonta hasta la paramera de cultivos de cereal para después de unas leguas adentrarme en el valle del río Botigas. Bello valle guardado por lomas donde las viejas raíces de la vid dan el fruto que anima a los colonos repobladores de estas duras tierras a continuar con su repoblación. Es domingo, las gentes, al toque de campanas, acuden a la iglesia entre callejuelas empinadas horadadas con sus bodegas para guardar el fruto de esas viejas raíces, para algunos con esfuerzo acostumbrado, para otros más liviano por ser cuesta abajo, los hombres a las puertas de la iglesia esperan los últimos toques de campana para entrar, las mujeres entran según van llegando, me quedo un rato con ellos de charleta, la memoria de los moros está presente aun, que si la cueva el moro, que ese de arriba era su castillo, que si existía una ermita, San Adrián. Mientras hacen los oficios me doy un garbeo por sus callejuelas, sobre esa ladera que se desparraman sus casas, casas muchas en ruina, vuelve de nuevo la despoblación, estas gentes parecen ser nacidos de un terrón de tierra fertilizado por una tormenta providencial de primavera no abandonan sus tierras y eso les honra, gentes mayores en su mayoría. Me acerco a la panadería, pues me choca mucho un pueblo tan pequeño y con panadería aun, y a allí conozco a su panadero, Julián Francisco de toda la vida, sesenta un tacos e historias para contar de siglos ¡que sabia es la madurez! Echamos la cuenta de las panaderías que quedan por el contorno, Fuentesauco, Sacramenia, Cozuelos, Fuentesoto, Cantalejo tiene tres. Ya quedamos pocos, me dice, a esta le quedan cuatro años para cerrar. Y seguimos charlando y me cuenta lo de la tarja y que su horno antes era de adobe y que lo cambió por este de escopeta.
-¿Y eso que es?- digo yo.
-Pues esto..., por esta puerta se prende y se echa la leña y calienta la bóveda y por esta otra puerta se mete el pan, el cual tiene el calor pero no le da la llama, y que buenos lechazos salen de aquí.-
-¿Pero serán churros?-
-Pues claro, todavía quedan por estas laderas.-
Después de despedirnos varias veces pues no acabábamos de sacar temas de conversación cuando me iba acercando al coche para marchar me encontré con Florencio, amiguete mio, con un montón de sarmientos cargados en la carretilla, los sarmientos o mostelas son los tallos ya secos de la vid que se podan y dejándolos secar son de lo mejorcito para hacer chuletas a la parrilla.
-Pues voy a encender la gloria de la casa de mi madre.
-Pues me voy contigo.
Una gloria son ya inventos romanos que utilizaban en las termas, pero aun resisten por estos pueblos. Este gran invento consta de unos conductos por debajo del pavimento, hechos generalmente de ladrillos que soporten el calor, repartidos por diferentes estancias de la casa, tiene una boca donde se echa la leña, cualquier tipo de leña, y una chimenea que lleva el humo al tejado, una vez encendido se cierra para que cree ascuas, suele mantener caliente la casa de un día para otro con muy poquita leña. y con esas me fui para su casa dejando atrás la reconquista.

Han pasado ya diez siglos y aun creo ver a sus colonos ya castellanos, pues viven en Castilla, pero venidos de la Rioja, Asturias, Navarra. Introdujeron en nuestra tierra sus costumbres, ritos, tradiciones, juegos, los nombres de nuestros pueblos, llevamos sus apellidos... y es que Castilla es tierra de diversidad cultural e incluso me atrevería a decir que de un pueblo a otro sus raíces son diferentes aun estando cercanas en espacio y tan alejadas en el tiempo cultural de donde partieron.


(1), (2), (3), (4), (5), (6), (7), (8), (8), (10), (11), (12), Señalizados en el mapa.

Hace ya algunos años, de joven, conocí las labores del campo, esa tierra nuestra, desagradecida a veces, pero cuya cosecha es siempre bienvenida. Llegué en su momento, entre otras cosas, a sacar patatas ayudado por una pareja de machos cuidados con el rigor y el trato que merecían, no se podían desatender, eran como algo más formando parte de la casa y pertenecientes a ella, con nombres propios, el Siete Monedas, el Altanero... El trío o cuarteto se complementaba con el compañero y amigo fiel, el perro, pasaron unos cuantos por casa, el Rubio, el Tony, el Turco, el Sandro, todos ellos llorados en su muerte. Recuerdo esas tardes en el campo ayudando en lo que se podía, patatas pequeñas a un lado y patatas grandes a otro, todo era producto de una labor, de un esfuerzo, de un entendimiento de la tierra que sentíamos a nuestros pies. El abandono de las tierras llegó para mi buscando otro futuro, allí quedaron los que innovaron en maquinaria.
Un día que recuerdo en la memoria es de San Isidro, día grande en el medio rural. Durante todo el invierno se respetaban los prados y ese día se soltaba el ganado a pastar por ellos. El equilibrio del hombre del campo con sus ganados y su tierra era perfecto, existía respeto, convivencia, un vinculo muy especial con la madre naturaleza, esos hombres realmente eran hijos de ella, nacidos de un terrón de tierra fecundado por una tormenta providencial de primavera. A ellos o sus descendientes actuales, a vosotros, súbditos ignorados, sometidos siglo tras siglo de guerras perdidas contra aves de rapiña, heladas, sequías y usurpadores, cambiad las armas, dejad los arados, desconfiad de todo pájaro que se acerque a vuestros sembrados y de cualquier lobo con patas de cordero que ronde vuestro ganado. Tampoco pongáis a la zorra al cuidado de las gallinas, que aunque cordero parezca se pintan sus patas de blanca harina, como en el cuento. A vosotros, pastores de laderas, de esos que visteis antes el antifaz de una churra que la cara a vuestro padre, no empleéis vuestras cayadas en las churras, más bien emplearlas en depredadores que merodean vuestros rebaños robándoos ilusiones y plato de comida en vuestra mesa. Y, sobre todo, buscar el equilibrio con vuestra madre la Tierra, no la sobreexplotéis, el futuro está ahí, el vuestro, el de vuestros hijos, el mio, el de mis hijos, el de todos.


¡VIVA SAN ISIDRO!

La Semana Santa comenzaba para mi en Cantalejo, procesión de Jueves Santo, como tantos, los más como mero espectador. Los quintos del pasado año dejaron su lugar a los de este año, este era su primer papel.








VIERNES SANTO POR LA MAÑANA






Esta es la plaza de Torrecilla del Pinar, algo diferente a lo habitual.







Y esta, su ermita románica, dedicada, como no iba a ser menos, a la Virgen del Pinar, y esto del Pinar no es gratuito, desde donde está ubicada esta ermita, en lo alto de esa pequeña colina, la vista se pierde entre un mar de pinares a su alrededor.





Dos personajes de una semana santa, Barrabás y creo que un apóstol, no me paré a preguntar, no se si por miedo a Barrabás o al apóstol.






La pasión viviente comienza.







Este señor, su nombre Pablo será por hoy el protagonista, tiene el papel de Jesús, la imagen es de un momento de la Santa Cena, la cual se hace dentro de la iglesia donde me encuentro con una representación gótica de la pasión, preciosa por cierto.






Continuamos la pasión.








La oración en el monte de los olivos.








El prendimiento de Jesús.








La libertad, para Barrabás y para Jesús, una cruz. Me suena esta justicia ¿donde la he visto o creído ver últimamente?






Y empieza, con la cruz a cuestas, el camino del Via Crucis por el pueblo en dirección al Calvario que se encuentra en las afueras del casco urbano en una pequeña colina. Esto promete, es como la vida misma, cada cual que soporte su cruz, pero esto se ve diferente cuando alguien la lleva por todos, es una liberación, hasta parece la gente mas animada.

Una de las caídas en la representación, no se, me cuesta imaginar en la historia cualquiera de estos momentos, me retrotraigo como en una máquina del tiempo y miro a ese pueblo increpándole, insultándole y pienso que están tan a gusto con el imperialismo y opresión romanos que la verdad estorba, que duele cuando se dice en público, que es mejor que otros piensen por ti, que el pueblo llano no está ni preparado para gobernar ni siquiera para ser libre y gobernarse a si mismo. ¡Si! Está mejor crucificado, la verdad ofende. Me suena esto último creo que sigue vigente en nuestros días.
Por fin, el monte Gólgota, cuando se ve a lo lejos algo por dentro te invade, sabes que esto terminará pronto, total, ya no dice nada de lo agotado que está, ya no se considera peligroso. ¿Peligroso digo? No robó, no asesinó, no violó, ¿solo por hablar le crucifican? Si es que no hay mayor peligro y más ofensivo que ese medio de comunicación, y más si se dicen cuatro verdades como templos. Pero el pueblo, ese pueblo que él defendió pasivo, hizo oídos sordos, crucificarlo. Si eres amigo de la verdad puedes seguir el mismo camino, la crucifixión, en fin, si te callas también. ¡Que poco ha cambiado la historia!

Y allí le ajusticiaron junto a otros delincuentes para que no se notara que fue diferente y que quien se mueve no sale en la foto. Pero en este caso si salió en la foto y después de más de dos mil años aun sigue saliendo y recordándonos, mediante estas representaciones, que el sacrificio de una persona no sirve absolutamente de nada. El hombre, ese lobo de sí mismo, necesita sacrificios de los de su género, en todas las culturas, en todas religiones, en todas las eras de nuestra historia, como queriendo rendir cuentas al planeta o al mundo por ser como somos y aun estas representaciones de sacrificio ya en el siglo XXI no me dejan indiferente. ¿Qué nos tortura en nuestro interior? ¿Qué memes tenemos grabados?












Y el Viernes Santo por la mañana pasó en Torrecilla del Pinar viviendo esta representación de la Pasión de Cristo, donde los asistentes, terminada esta y camino a casa, pensarían en lo trascendental algunos, y otros lo cotidiana que es la vida.


















NOCHE DEL VIERNES SANTO

Las noches de viernes santo en Turégano son diferentes, son mas noches que nunca, más silenciosas, más recogidas en si mismas, parecen no tener amanecer. Sus pasos, lentos, pausados, como no queriendo llegar nunca a su destino, atraviesan la plaza entre el resplandor de pequeñas velas que colocadas por los balcones y aceras se diría que son espíritus que se asoman por esas casas porticadas. Como un poderoso gigante, iluminado sobre el pequeño promontorio, el castillo, donde encerrada en una prisión eterna de piedra se encuentra la iglesia románica de San Miguel. Capas castellanas negras, sobrias y serias llevan las andas del cristo, vestidos cortos con peineta y velo del color del luto como la noche llevan la virgen, ésta dejando a su hijo crucificado en la iglesia de San Miguel regresará esa misma noche al pueblo.




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